Siempre Alerta.

La jungla de cristal. Inquietante. Habitada por las más temibles criaturas.

El joven cazador se despierta con el evidente cambio en el ambiente. Como si la Tierra hubiese dado un respiro a su constante rotación. Puede tratarse del aletear de una mosca a varios kilómetros de distancia, o por contra, puede tratarse de un rinoceronte a punto de embestirle.

Abre un ojo y lo achina para enfocar y así identificar su posición. Reconoce el entorno y asiente para dentro. Segundos después, con las pulsaciones volviendo a la normalidad y entre sudores fríos, abre el otro ojo para así aumentar su campo visual. Repite el proceso de concentración en la mirada y observa para comprobar si se ha pasado la parada. Ve que no. Respira aliviado.

Por @Giusepedipaolo

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