Al Calor Del Amor.

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Por @Giusepedipaolo

El público se va acomodando en sus butacas según se va acercando la hora del espectáculo. Los hombres retiran sus sombreros de copa, mientras que las mujeres abanican coquetamente sus melenas de peluqueria. Los más pudientes comprueban el funcionamiento de sus binóculos desde los palcos superiores. Una gran lámpara importada reina sobre el auditorio. Se respira un ambiente de calidad parisina.

Finalmente, se van atenuando las luces y con ellas el murmullo general, el cual queda reducido al caminar de los más rezagados.

Después de una pausa, y con el silecio total ya alcanzado, se levanta el viejo rojo telón. Suena de fondo “Al Calor del Amor” de Gabinete Caligari. La movida madrileña ha llegado a París. La ciudad del Siena jamás olvidará esa noche.

Frente al estupor inicial al escuchar los primeros acordes de la melodía, empezaron las primeras damiselas -hipnotizadas por la música y el grupo de bailarines- a perder los papeles. Aquello acabó como el coño de la Bernarda. Kiko Rivera, que no se pierde una fiesta, compuso y tocó en directo “Quítate el Corsé”.

El resto de caballeros ahí presentes no se iban a quedar atrás y raro era el que no iba en paños menores y había cambiado el sombrero de copa por las copas de sombrero.

Jamás se volvió a hablar de lo sucedido en aquella víspera de Navidad. Sin embargo, el suceso no será olvidado. Sobretodo la comunidad científica, ya que fruto de uno de los “encuentros” de esa noche se fecundó al primer ornitorrinco. Testigos aseguran la participación de Kiko en el asunto.

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