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Let It Rain.

paseo de los melancólicos b&w
Por @GiusepeDiPaolo

Estaba harto de lo mismo de siempre. La misma infernal melodía le despertaba desde que decidió que “Welcome to the jungle” sería una buena forma de levantarse con energía.La misma ropa desde las rebajas del año pasado le esperaba colgada de la silla frente al escritorio de su habitación. Incluso el mismo nombre de tipo normal le identificaba como marca registrada desde que treinta y tres primaveras atrás hubiese nacido -“Treinta y tres ya… que bíblico todo”- pensó con un aire pesimista.
Salió de la ducha y con la toalla que había utilizado para secarse limpió una ventana en el empañado cristal para dar el visto bueno a su despeinado pelo. Salió del baño, se vistió y tras una última mirada golosa a la cama entró en la cocina de su alquilado “loft” de soltero. Se bebió -con prisas una vez comprobada la hora en el reloj digital del microondas- su Colacao de siempre (una de las pocas cosas que no cambiaría de su rutina), y se puso la chaqueta de cuero marrón que años atrás había adquirido en un mercado de cuero en Bath (Inglaterra) en uno de sus viajes veraniegos excusados por el aprendizaje de alguna lengua que nunca llegó a dominar.
Sin embargo, el poco inglés que conocía le alcanzaba para seguir la letra de la canción que había saltado en el “shuffle” de su iPod:

I am an old woman
Named after my mother
My old man is another
Child who’s grown old

If dreams were thunder
And lightning was desire
This old house would’ve burned down
A long time ago

Abrió la puerta del portal con los auriculares incapacitando el sentido del oído más allá de la banda sonora del reproductor de audio y su mundo interior. El frío seco de la ciudad le golpeo en la nariz y orejas que al cabo de pocos metros ya empezaron a teñirse de un rojo que cualquier guiri firmaría al principio de verano en Mallorca.
Caminaba con las manos en los bolsillos de su chaqueta -golpeada por el paso de los inviernos-, mientras seguía sonando aquella canción:

Make me an angel
That flies from Montgomery
Make me a poster
Of an old rodeo
Just give me one thing
That I can hold on to
To believe in this livin’
Is just a hard way to go

When I was a young girl
I had me a cowboy
He wasn’t much to look at
Just a free ramblin’ man
But that was a long time
And no matter how I tried
The years they just rolled by
Like a broken down dam

Con estos versos e inundado por la nostalgia empezó a descender las escaleras del Metro. Una vez en la plataforma de acceso comprobó que los precios habían vuelto a subir. En uno de los silencios de la canción escuchó como el joven que estaba en la taquilla -culpable de una bonita cola de exaltados y temerosos trabajadores con el ERE al cuello- preguntó “¿cuantas copas inlcuye?” con el sarcasmo generado por uno de los sentimiento más extraños. El sentimiento causado por la indignación mezclada con los aires de grandeza de un peón más en el tablero.

Muy lamentable la hostia que le acababa de dar la realidad a su mundo de fantasía con banda sonora. Una banda sonora que ajena a su realista entorno continuó sin prisa pero sin pausa:

Make me an angel
That flies from Montgomery
Make me a poster
Of an old rodeo
Just give me one thing
That I can hold on to
To believe in this livin’
Is just a hard way to go

There’s flies in the kitchen
I can hear them there buzzin’
And I ain’t done nothing since I woke up today
But how the hell can a person
Go on to work in the morning
Come home in the evening
And have nothing to say

Entró en el vagón con la cabeza batallando entre la prometida sensación de libertad de su inconsciente y la realística realidad de su entorno. Una realidad más presente que nunca. Estaba viviendo el Carpe Diem más nefasto de la historia de la humanidad. Una especie de “vive el momento aunque sea una mierda”. La generación que necesitaba respuestas al momento, sucesos instantáneos había conseguido “mierda”. -“Podría ser peor”- pensó.Entonces, empezó a llover y el vagón que ya no estaba bajo tierra si no rodeado de nubes empezó a inundarse. Los niños que iban acompañados de sus despreocupadas ‘cuidadoras’ empezaron a chapotear empapándose de rodillas para abajo. -“Tendría que haber disfrutado del momento, antes de que empezase a llover”- se lamentó en su interior -“ahora este momento si que es una mierda”- sentenció. Y con este pensamiento se entonaron en su iPod las últimas estrofas de la canción:

Make me an angel
That flies from Montgomery
Make me a poster
Of an old rodeo
Just give me one thing
That I can hold on to
To believe in this livin’
Is just a hard way to go

El final de la canción le devolvió a la realidad. Ya no llovía pero el olor a mierda seguía presente en las miradas del resto de viajeros. Siguiente estación la suya. Había llegado a su puesto de trabajo y no pudo más que recordar que “el trabajo os hará libres”.

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