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Misero Japonés, Olor Inmaculado.

Por @Manugomez94

Salió de su casa y bajó las escaleras. Se encontró al conserje. -“Buenos días señor Zambrano.”-

-“Buenos días Julián.”- respondió este en un tono amable y salió del portal como quién sale de una rotonda sin intermitente. La brisa le azotaba su grisácea melena y su flequillo alfombrado.

El señor Zambrano, Santi para sus amigos, era un hombre madurito de unos cincuenta, melena abierta y ojos oscuros. Desde pequeño le habían insultado por el tamaño de su cabeza, incluso le llegaron a llamar “cabezatanque” debido al tamaño desproporcionado de su cabeza. Durante su infancia, había servido de martillo a sus padres y vecinos utilizando la cabeza para clavar los distintos elementos arquitectónicos y decorativos.

“Noches de bohemia y de ilusión, yo no me doy a la razón” cantaba alegremente por la calle. Entró en un supermercado y en ese momento recordó que había dejado un par de cabos sin atar en el piso. Dio media vuelta. Entro de nuevo al portal, -Buenos días Julián. -Hola señor Zambrano, ¿ha olvidado algo? (Preguntó con un tono burlesco). -Nada importante Juli, nada importante. Se subió al ascensor y siguió cantando “busco y no encuentro una explicación, solo la desilusión de que falsos fueron tus besos” siguió tarareando mientras abría la puerta de casa.

En efecto, había dejado varios cabos sin atar, más en concreto, había dejado un clavo sin clavar y un cabo sin atar. Lo del clavo fue fácil. Puso el clavo y lo remató con un cabezazo. Mantenía su técnica inmaculada. En cambio, el cabo suelto no era otro que el cadáver de su gato, que había muerto tras impactar involuntariamente contra su cabeza. El olor a putrefacción del cadáver se había convertido en el AmbiPur de la casa. Este hecho molestó profundamente a Santi que no pudo hacer otra cosa que clavarse un puñal en el pecho para salvar el poco honor que le quedaba (descendía de una familia japonesa, los Shushi Shu) ante la mirada atónita de su gato y con sus últimos alientos dijo “siento no haber probado pipas Facundo”, en ese momento cayó desalmado al suelo.

Una historia de cosecha propia. Basada en hechos verídicos.

 

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