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CAMINO AMANTECADO.

Por @ManuGomez94

Con esta historia pretendo enseñar a las madres que la manteca de cacahuete es peligrosa. Y que no hay mal que por bien no venga.

“Manteca de cacahuete, trae manteca de cacahuete”.Eso le había dicho su madre antes de que saliese de casa. Manteca de cacahuete, como podía pedirle una manteca de algo que contenía la palabra “caca” en su interior. ¿Era su madre un hombrelobo o mejor dicho, mujerlobo que disfrutaba con el sabor de las defecaciones?. Solo había un modo de comprobarlo. Dobló la esquina y casualmente había un Carrefour. Casualmente, porque como bien sabemos los madrileños, hay muy pocos Carrefoures por la capital.

 “¿Capital de Canadá?”- Escuchó a una madre preguntándole a su hija. –”¿Berna?”- Respondió ella como diciendo, Mama soy gilipollas ya lo sabes, a lo que la madre respondió –”Casi hija,casi.”-

Total, continuamos con el chico. Entró al Carrefour como quien entra uno en una glorieta sin frenos, acelerado. Preguntó a la cajera –”¿Perdone donde hay manteca de cacahuete?”. –”¿Manteca de cacahuete, pero chaval tu que te crees, que esto es Canadá?”-. El chico hizo caso omiso a aquella desengranada mujer, compró la manteca etiquetada como “manteca de cacahuete,dulce y fina” previamente abrió la tapa y metió el dedo para probarla, a continuación salió del supermercado. Tanto movimiento le había revuelto el estomago e inexplicablemente cayó al suelo como si hubiese recibido un disparo. 

Despertó la mañana siguiente cubierto por un manto en una especie de Tipi (refugio utilizado por los indios donde encendían hogueras y en algunos casos fumaban quelque chose). Al despertar golpeó con su mano a un gato que murió en el acto debido a la violencia del golpe. La situación de Pablo era insostenible, estaba cautivo por probablemente una tribu Indoafricana y había matado al que posiblemente fuese su dios (El gato en algunas tribus es sagrado y no se lo comen mas que en Navidad) para su desgracia era Febrero por lo que ni comiéndoselo salvaría la situación. Como dicen algunas de estas tribus “ನೀವು ಬೆಕ್ಕಿನಂತಹ” que viene a decir “Te vamos a matar hijo de puta”.

Salió del Tipi y observó el panorama. Dos camellos consumando el acto. Un desierto, mucha arena (que viene incluido en la palabra desierto), y una tesitura en el ambiente inexplicable. Extendió los brazos bostezando con la mala suerte de que golpeó a un caballo que casualmente pasaba por allí, seguramente el único caballo que podía encontrarse en kilómetros. El caballo cayó fulminado por la potencia del brazo del agresor(tanto gimnasio por fin tenía recompensa). Volvió a analizar la situación. Estaba atrapado en un desierto, cautivo posiblemente por una tribu Hindú (había descartado lo de africanos ya que veía comida por la zona) había matado a un gato, un caballo y alguna hormiga que había pisado. Su situación era mala, sencillamente ridícula.

Mientras reflexionaba observó a lo lejos una panda de bisontes acercándose. Se miró las manos. Volvió a mirar, y ya no estaban.

¿Le habrían hecho fumar algún tipo de droga? ¿Una droga hindú de esas de hierbas raras? 

Ante sus ojos se encontraba un ensimismado (desconozco el significado) bloque de arena, apareció un camello con un hombre a caballo, en este caso a camello, al grito de “السكين المبراة” que en nuestro idioma significa “afilo cuchillos, ha llegado el afilador, saquen sus dineros”. Casualmente -se dice casual porque ocurre de vez en cuando- entendió este idioma y le paró al grito de “afílame el cuchillo” que en árabe se dice “السكين لك”. El camello no hizo ni el ademán de pararse y continuó. La mala fortuna quiso que un escorpión se aferrase a la pierna de Pablo y con un suave pero preciso y a la vez perfecto picotazo cayese a la arena. Como petunia al abono. Un abono taciturno pero verdadero. Y así se fue apagando el PH de su vida. En ese ultimo suspiro vio como sus raptores volvían. Eran hindús no cabía duda,  llevaban en su mano un tarro de manteca de cacahuete, un tarro que su madre esperaría para el resto de su vida pero que nunca volvería a ver. El veneno acabó con él, no sin antes decir “Cacahuete no hay camino, se hace manteca al andar”.

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